Dr. Michel Ble
Disfunción retrógrada del cricofaríngeo - síntomas

“Doctor, no puedo eructar, nunca he sabido cómo hacerlo”. 

Esta consulta médica puede parecer trivial y sin importancia, no obstante afecta negativamente a la calidad de vida de quienes lo padecen. Se trata de la disfunción retrógrada del cricofaríngeo.

Para conocer con más profundidad por qué hay personas que no pueden eructar y cómo solucionarlo, ¡te invito a seguir leyendo!

¿En qué consiste la disfunción retrógrada del cricofaríngeo?

Otro nombre para referirse a este problema es el de “fallo del relajamiento del esfínter esofágico superior”. El músculo cricofaríngeo es pequeño, forma parte de dicho esfínter, y rodea la parte inferior de la garganta y la superior del esófago. En concreto, se encuentra bajo la nuez de Adán.

Su función es abrir y cerrar el esófago para permitir el paso de los alimentos, movimiento al que llamamos vía anterógrada. En sentido contrario, expulsar gases o incluso vómitos, se denomina vía retrógrada. Cuando comes, eructas o vomitas, el músculo se relaja. El resto del día se mantiene contraído. 

Cuando hablamos de una disfunción retrógrada nos referimos a la incapacidad de vomitar o eructar los gases que tragamos al comer o incluso con tan solo beber agua. 

Por lo tanto, si tú o tu paciente nota que le cuesta mucho eructar o vomitar, es muy posible que sea porque su músculo cricofaríngeo no se relaja de forma correcta y, por ende, bloquee el paso del aire o el vómito hacia el exterior.

El por qué este músculo se mantiene en tensión todavía es un interrogante para los expertos. La explicación que tiene más fuerza es que su origen es multifactorial.

Síntomas más frecuentes

Disfunción retrógrada del cricofaríngeo- Aire bajo las costillas.
Imagen cedida por el dr. Robert Bastian, creador de la Laryngopedia.

Tal y como se describe al inicio del artículo, el síntoma principal de la disfunción retrógrada del cricofaríngeo es la incapacidad de eructar y/o vomitar debido a la falta de relajación de este músculo. A eso se suman otro tipo de molestias que son consecuencia de la imposibilidad de expulsar el aire ingerido que restan calidad de vida.

Un reciente estudio de Chen et al. aceptado en noviembre de 2023 midió la cantidad de síntomas que presentaban los pacientes de dicha disfunción mediante una encuesta distribuida a la comunidad de Reddit, una plataforma social. 

Respondieron 214 personas, 199 de las cuáles fueron aptas para el análisis. El 74% se identificaban como mujeres y el 25% como hombres. Un 88% del total afirmó que cada día tenían síntomas antes de tratarse. Un 10% respondieron que semanalmente y sólo un 2% los experimentaban alguna vez al mes.

  • Hinchazón o distensión abdominal (98% de pacientes) superior justo por debajo de las costillas del lado izquierdo. Algunos pacientes reportan en las investigaciones que al despertarse por la mañana se levantan con el abdomen con un aspecto normal. A lo largo del día, después de beber agua o ingerir alimentos, comienzan a notar distensión abdominal progresiva significativa.  
  • Sensación de presión o dolor en el pecho (98% de pacientes). Esto se produce por el aumento de presión a nivel del esófago, lo que produce dolor o sensación de falta de aire. 
  • Ruidos de gorgoteo socialmente incómodos a nivel torácico o en el esófago a nivel del cuello provocados por la subida de aire que busca salir por la boca y/o la posterior bajada hacia el estómago (93% de los pacientes). Suelen ser audibles sólo por el propio paciente, pero en casos más severos incluso el entorno puede escucharlos creando un problema social.
  • Excesiva flatulencia, (89% de pacientes) durante el día y en especial durante la noche.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico. En muchas ocasiones los pacientes ya han sido valorados con diversas pruebas y se han intentado tratamiento con antiácidos que no mejoran sus síntomas. 
  • Náuseas. Estas se acentúan después de beber o comer, por el aumento de la presión intragástrica por el gas acumulado que no se puede expulsar. En caso de la necesidad de vomitar, el (55% de los pacientes) presenta dificultades.

 

El ser humano es un todo, cuerpo y mente. Por eso, como no podría ser de otra forma, el malestar físico que sufren este tipo de pacientes repercute con frecuencia en su salud mental. La encuesta señala que un 55% de personas siente mucha vergüenza o incomodidad a causa de su condición, un 39% afirma sentirse muy ansioso o deprimido y un 37% está de acuerdo en que la disfunción retrógrada del cricofaríngeo tiene un impacto negativo en sus relaciones.

Incluso un 41% está de acuerdo con que este problema interrumpe su trabajo.

Desgraciadamente, esta patología todavía es muy desconocida entre el personal sanitario ya que, de los encuestados, solo un 68% contaban con un diagnóstico formal frente al 33% que no lo tenían. A ello se suma que un 59% de los pacientes manifestaron estar “totalmente en desacuerdo” con que su médico de cabecera les haya ayudado a sentirse mejor aliviando sus síntomas. 

Los datos también indican que la mayoría de personas con disfunción retrógrada del cricofaríngeo no sufren ningún problema adicional (67%). La afección que destaca por encima de las demás es la enfermedad por reflujo gastroesofágico (29%), seguido por “otras” con un 6%, acalasia, con un 1% y estenosis esofágica, con un 0,5%.  

Sobre cuando se manifestó esta condición por primera vez, un 50% de los participantes de dicho estudio declaran que fue desde que “tenían uso de razón”, frente a un 23% que se dieron cuenta de los 5 a los 15 años; un 24% de los 16 hasta los 25 y un 3% de los 26 hasta los 35.

Por lo tanto, la muestra parece sugerir que la disfunción retrógrada del cricofaríngeo suele originarse en la infancia y, en menor medida, en la adolescencia.

¿Cómo se diagnostica?

Disfunción retrógrada del cricofaríngeo - esófago
Imagen cedida por el dr. Robert Bastian, creador de la Laryngopedia.

Diversos estudios científicos, como Chen et al. (2023), Bastian et al. (2019) y Siddiqui et al. (2022) ponen de manifiesto que muchos pacientes han buscado información sobre sus síntomas en internet y que a través de plataformas sociales, como Reddit o Facebook, han encontrado respuestas. Algunos, incluso, tal y como comentan Miller et al. (2023), han acudido al médico con un autodiagnóstico y solicitan el mismo tratamiento que otros usuarios del foro.

Pero, por mucho que pueda parecer obvio que ser incapaz de eructar implica tener una disfunción retrógrada del cricofaríngeo, es fundamental que un profesional de la medicina examine el caso.

Las pruebas que determinarán si es cierto o no son:

Manometría esofágica

La manometría esofágica muestra cómo se mueve la comida a través del esófago. ¿Y cómo lo hace? pues midiendo distintos parámetros de los músculos que forman parte del esfínter esofágico cuando se abren y se cierran, como la presión, velocidad o el tipo de contracciones.

Esta prueba acostumbra a durar unos 30 minutos. Puede ocasionar algunas molestias, ya que no se utiliza anestesia, pero más allá de ello, se considera segura. Sus efectos secundarios son leves, (dolor de garganta, congestión nasal o sangrado nasal leve) y podrían durar algunas horas.

Fluoroscopia del esófago

Esta prueba médica la realizan los radiólogos y tiene la peculiaridad de permitir ver a los órganos internos en movimiento. Consiste en hacer una radiografía mientras al mismo tiempo el paciente bebe una sustancia de contraste llamada bario o a base de yodo. 

El profesional de la salud grabará como el esófago y sus músculos ejercen sus funciones y si hay alguna anomalía. La prueba suele durar unos 20 minutos y es interpretada por el mismo radiólogo, que mandará un informe con los resultados al gastroenterólogo.

Además de la disfunción retrógrada del cricofaríngeo, la fluoroscopia puede captar otro tipo de problemas, como úlceras, tumores, hernias o encontrar la causa de síntomas como dolor abdominal, reflujo o dificultades para tragar.

A partir de la medianoche anterior a la prueba, se debe evitar comer, beber y mascar chicle.

Tratamiento de la disfunción retrógrada del cricofaríngeo

Tras un examen minucioso de las pruebas médicas y el repaso de todos los síntomas, el médico podrá determinar que la causa por la que el paciente no puede eructar o vomitar es que su músculo cricofaríngeo no se relaja adecuadamente.

Aunque dicha condición se ha descubierto hace poco tiempo, los científicos han investigado al respecto y proponen distintas opciones de tratamiento:

Inyección de toxina botulínica en el músculo cricofaríngeo

Disfunción retrógrada del cricofaríngeo - Inyección de botox
Imagen cedida por el dr. Robert Bastian, creador de la Laryngopedia.

Los estudios científicos consultados coinciden en situar como primera opción la inyección de bótox en el músculo cricofaríngeo que no se relaja adecuadamente de forma retrógrada.

El bótox, también llamado toxina botulínica, es una sustancia neurotóxica que produce la bacteria Clostridium botulinum. Su efecto en nuestro organismo es bloquear determinadas señales químicas nerviosas que provocan que la musculatura se contraiga. Por lo tanto, el músculo quedará paralizado durante unos 3-4 meses.

Este componente biológico es muy conocido dentro del mundo de la medicina estética para eliminar las arrugas del rostro, pero también se le da otros usos. Algunos ejemplos podrían ser la migraña crónica, vejiga hiperactiva, espasticidad muscular o espasmos por parálisis cerebral o esclerosis múltiple.

Esta intervención se lleva a cabo en un box de endoscopia digestiva y es un procedimiento ambulatorio que se realiza con sedación profunda. No requiere anestesia general. La dosis de toxina botulínica que acostumbra a administrarse va de las 50 hasta las 150 unidades, dependiendo del criterio médico. Tras la punción, el músculo cricofaríngeo quedará paralizado lo cual permitirá al afectado expulsar de forma correcta el aire que se traga de forma habitual al comer o beber líquidos.

Los efectos de la parálisis del músculo producida por el botox duran una media de cuatro meses. Durante este tiempo los pacientes pueden eructar de forma adecuada. A medida que el efecto del botox va desapareciendo de forma gradual, el músculo comienza a recobrar la fuerza y los pacientes aprenden a relajarlo. En algunos casos, es necesaria una segunda inyección de botox. Se requieren más estudios para descubrir por qué algunos pacientes la necesitan.

Terapia de deglución

La terapia de deglución consiste en la práctica de una serie de ejercicios que ayudarán a coordinar la musculatura y órganos encargados de deglutir. Este tipo de terapia también es muy frecuente en pacientes con problemas para la deglución (disfagia). 

Los ejercicios de Shaker son muy populares en el caso concreto de la disfunción retrógrada del cricofaríngeo. Su objetivo principal es mejorar la fuerza de los músculos suprahioideos, imprescindibles para el movimiento de la mandíbula, la lengua y para tragar. También, por supuesto, contribuirán a mejorar la relajación del esfínter esofágico superior.

Cirugía: Miotomía cricofaríngea

Últimos datos sobre la resolución de los síntomas

Disfunción retrógrada del cricofaríngeo - Barriga hinchada.
Imagen cedida por el dr. Robert Bastian, creador de la Laryngopedia.

El estudio de Chen et al. (2023) que se mencionaba en párrafos anteriores también recoge cuáles han sido las estrategias más utilizadas para resolver con éxito la disfunción retrógrada del músculo cricofaríngeo. 

En primera posición, se halla un cambio de posición del cuerpo, como podría ser tumbarse, con un (80%), seguido por la práctica de actividades que inspiran calma y tranquilidad, como la meditación, descanso o ejercicios de respiración profunda (26%); en tercer puesto se halla la inyección de toxina botulínica en el músculo (23%), medicación (21%), actividad física (20%) y, finalmente, otros recursos (19%).

Conclusiones finales para pacientes

Si no puedes eructar y/o vomitar, tienes hinchazón abdominal, excesivas flatulencias y presión o dolor en el pecho es muy probable que sufras una disfunción retrógrada del cricofaríngeo. Es decir, que este músculo que separa la garganta del esófago no se relaja adecuadamente para dejar expulsar los gases ingeridos hacia fuera de forma fisiológica normal.

No esperes más tiempo y pide cita con tu gastroenterólogo para que evalúe tu caso al detalle. Por encima de todo, evita automedicarte

Nuestra labor como profesionales de la salud es ir a la raíz de tu problema para encontrar la solución exacta. Tu cuerpo es tuyo y lo que necesita otro paciente no tiene por qué funcionarte a ti.

Si te sientes perdido con este tema, puedes contactar conmigo en el botón de más abajo.

Bibliografía

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  • Siddiqui, S. H., Sagalow, E. S., Fiorella, M., Jain, N., & Spiegel, J. R. (2022). Retrograde cricopharyngeus dysfunction: the Jefferson Experience. The Laryngoscope, 133(5), 1081-1085. https://doi.org/10.1002/lary.30346
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  • Bastian, R. (2024, 5 enero). Cricopharyngeal myotomy (CPM). Laryngopedia. https://laryngopedia.com/cricopharyngeal-myotomy/
  • Hanamogeraed. (2017, 10 marzo). Dysfunction of the burp reflex (DBR) 2: the cricopharyngeus muscle – behind the prop door. Behind the Prop Door. https://blog.propdoor.co.uk/hello/dysfunction-of-the-belch-reflex-dbr-2-the-cricopharyngeus-muscle/
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